Bitácora de mudanza
Pasó la primer semana después de haberme mudado con mi novio. Todo se está desarrollando con naturalidad, aunque me costó mucho encontrar tiempo libre durante la semana. Las tareas del hogar ocupan bastante lugar y tengo bastante trabajo por hacer, recién el fin de semana tuve tiempo para boludear. De todas formas, según P, en algún momento entras en flow y agarras ritmo con las tareas diarias. Aunque voy a tener que aceptar que las tareas llevan tiempo y hay que hacerlas para vivir, por lo que tendré que dejar de considerarlas como "pérdida de tiempo".
Exactamente una semana después de mudarme, tuve tres eventos contribuyeron a entender y visualizar que empezó una nueva etapa de mi vida. No solo de MI vida, sino de las vidas de muchas personas que me rodean.
- El novio de mi hermana se fue a España para estudiar en la universidad. Si bien no me afecta directamente, me ayuda a ver de manera concreta que Z está grande.
- La despedida de A porque se va a estudiar un posgrado por 2 años a Italia. Mi amiga más antigua, con quien cada año comparto menos cosas excepto el cariño que nos tenemos, también empieza una nueva etapa de su vida.
- El babyshower de uno de mis amigos más antiguos. Va a traer y criar una nueva vida al mundo. Un hecho irreversible. Determinante de la vida de una persona. Se le añade un nuevo significante en su forma de ser. F va a ser PADRE.
Si me pongo a pensarlo, también hubo recibidas, cortes y nuevas convivencias. Y todavía hay más por venir. Pero estos 3 detallados me parecieron los eventos que representan muy gráficamente que empezamos una nueva etapa de nuestras vidas. Aunque, en realidad, ya eramos adultos pero no me había dado cuenta hasta ahora. Me angustia, me pone contenta y hasta me da un poco de miedo pensar en transitar en esta etapa de la vida, pero solo queda seguir tomandola con la misma naturalidad con la que empezó.
Me parece muy curioso como vamos construyendo nuestra historia de vida sin darnos cuenta, hasta que "de repente" pasa algo que te hace detenerte dos segundos, alejarte y observar de lejos ese cuadro que estamos pintando desde que venimos al mundo.