Algunas ideas sobre "Hannah Coulter"
Así como mi viejo, sostengo que lo mejor que uno puede hacer es irse a vivir al monte. Cuando empecé este libro pensé que me iba a encontrar con una romantización de la vida de campo que iba a terminar de convencerme sobre mi idea. Tenía entendido que Wendell Berry (autor) sostiene el ideal de defender a la naturaleza y la vida de campo. Sin embargo, me sorprendí al encontrarme con un relato más realista de lo que esperaba sobre lo que conllevó la vida de campo entre los años 70 y 2000.
Escribe sencillo, y retrata toda la vida de Hannah, una mujer de clase trabajadora de campo. Si bien habla de una época y cultura lejana a la mía, pude empatizar y ver que ciertas cuestiones son vigentes incluso hoy en día. Por ejemplo, criar hijos y desear que tengan más oportunidades, como acceder a educación y trabajos que un padre no pudo tener. Acá el autor plantea algo interesante que no se me había ocurrido. Una vez que los hijos obtienen cierto progreso, aparece cierta tristeza o hasta arrepentimiento por parte del padre. Porque progresar (profesionalmente) significa irse lejos del hogar, visitar menos, perder el contacto, incluso dejar de hablar el mismo lenguaje, poder tener conversaciones sobre lo que uno está haciendo con su vida o trabajo. Ver que un hijo se vuelve un desconocido me parece angustiante, y al mismo tiempo, creo que debe pasar un montón.
Otra cosa que me gustó y me pareció muy loca, es pensar que a pesar de las diferencias culturales y temporales, hay experiencias inherentes a cualquier persona. Anoté 2 ejemplos de esos. 1) Los mimos de una abuela hacia una nieta de forma para nada disimulada y 2) Una niña que pone su ropa arriba de la estufa en invierno para poder vestirse y que esté calentita en pleno 1930. Leyendo esto, y otras cosas más que no recuerdo, creo que no somos tan diferentes después de todo.
Por último, el autor hace algo muy propio de la terapia de aceptación y compromiso que me pareció muy interesante y sano. Ubica ciertos pensamientos como "malos" pero sin castigar al personaje por eso. Por ejemplo, validando que todos podemos "arrepentirnos" de hacer algo bueno para el otro. También Hannah acepta todo lo que sucedió en su vida y continúa viviendola sin arrepentimiento ni lamentos, aprovechando y amando lo que tiene, su casa, marido y campo. Se permite sentir la tristeza, el enojo, pero no por eso deja de ver sus recursos.
Por último, escribiendo esto me doy cuenta que, así como parte de la responsabilidad de la lejanía de sus hijos pueden tenerla Hannah y Nathan, es muy probable que el autor haga una critica sobre como la globalización y avance de la tecnología deterioraron no solo la vida de campo, sino también los vínculos familiares y los modos de sostenerlos. Como si los hijos del matrimonio fueran victimas de una lógica social que les impide volver al campo porque eso no tiene futuro. Lo cual vemos que termina siendo cierto, la misma Hannah lo cuenta. Es interesante ver que la imagen general, es de una familia de campo que pudo ampliar su horizonte, progresar social y económicamente, parece que todo salió bien. Pero detrás de eso hay padres cansados, casi abandonados por sus hijos, viendo todo su progreso (granja y cultivos) caer en pedazos porque ellos no están interesados. Y de nuevo pienso, esto es algo que sigue pasando, que podría pasarle al negocio de mi viejo, porque cada hija hizo su vida profesional que nada tiene que ver con lo que él construyó. ¿Qué pasa con esos legados? Quizás también hay que aceptar, que todo tiene un final, y eso es lo más difícil, pero no por eso hay que angustiarse, sino seguir avanzando. Algunas historias terminan y otras empiezan.
En general, el libro tiene un mensaje de resiliencia muy bonito sin caer en una historia trágica y de sufrimiento. Al final tiene su final "feliz", donde parece que el legado continua en el nieto y Hannah fallece. Esta cuestión de, la vida continúa.